1. Introducimos las piezas en un horno pirolítico para nos aseguramos de una adecuada expulsión gaseosa e hídrica del sustrato y un desengrase correcto.
Proceso productivo





Preparación de la superficie
2. Se realiza una limpieza manual o mecánica. El objetivo es que la superficie quede 100% exenta de impurezas/contaminantes.
3. Las piezas se someten a una limpieza abrasiva con granalla metálica (EN ISO 8501-1). Se confieren a una rugosidad concreta (EN ISO 4287) para poder crear así un buen perfil de anclaje del recubrimiento (adherencia).
4. Si la pieza lo requiere, se enmascaran las zonas que no fuesen recubiertas (mecanizados, roscados…).
Precalentamiento del horno
Cuando nuestros operarios han preparado las piezas correctamente, estas se llevan a precalentar.
Así mismo, se precalientan en hornos industriales que permiten llevarlas a la temperatura de termo fusión del recubrimiento elegido.
Recubrimiento
Alcanzada la temperatura de termo fusión las piezas pueden ser recubiertas mediante dos métodos:
Inmersión en lecho fluidizado
Un artículo de metal, una vez calentado a la temperatura correcta de fusión, es sumergido completamente en este lecho fluidizado. De esta manera, el polvo se termo fusiona con la pieza al entrar en contacto con ella. Así, el sustrato queda totalmente recubierto y aislado de ambientes corrosivos creando el denominado recubrimiento barrera.
Proyección electrostática
Nuestra gama electrostática de polvos criogénicamente molidos es lo suficientemente fina como para cargarse eléctricamente y ser proyectada sobre elementos metálicos. Tras la aplicación, los elementos metálicos se colocan en un horno industrial y se calientan hasta que el polvo se acaba termo fusionando al metal. Tras este paso, las piezas se dejan enfriar para conseguir un recubrimiento de alta calidad.

